10 juegos de mesa y de cartas para jugar en familia, de chicos a grandes
Juntar a toda la familia alrededor de una mesa —de los más chicos a los abuelos— y encontrar un juego que le guste a todos no es tan fácil como parece. Algunos juegos son demasiado largos, otros dependen mucho de la suerte y aburren a los más grandes, otros son tan estratégicos que sacan a los más chicos de la joda. Esta es una selección pensada específicamente para grupos mixtos, con juegos cortos, fáciles de explicar y que se banca que alguien se distraiga a mitad de partida.
Juegos de cartas rápidos
Tutifrutti (o Basta/Stop): cada ronda arranca con una letra al azar y hay que completar categorías —nombre, país, animal, color— lo más rápido posible. Es ideal para grupos grandes porque todos juegan al mismo tiempo, no hay turnos que esperar, y funciona igual de bien con 6 años que con 60.
Chinchón: un clásico de las juntas familiares. Se arman escaleras y grupos de cartas del mismo número, y gana quien se queda con menos puntos en la mano. Es rápido de explicar y cada partida dura poco, así que se pueden jugar varias seguidas.
Anotador de TutifruttiProbar el anotador de Tutifrutti →Truco: si el grupo ya conoce las reglas básicas, el truco es una máquina de generar risas por lo mucho que se presta al bluff y las caras. Para chicos que recién arrancan, conviene jugar alguna mano “de práctica” mostrando las cartas antes de meterse en una partida en serio.
Juegos de dados
Generala: no depende de leer al rival ni de estrategias complejas, así que nivela bastante entre distintas edades. Cada uno tira sus propios dados en su turno, lo que hace que nadie se quede mirando de brazos cruzados mucho tiempo.
Dados de a dos o en ronda (como el 21 con dados, o simplemente “más alto gana”): son juegos improvisados, sin reglas escritas en ningún lado, pero funcionan muy bien como juego “de espera” mientras se cocina el asado o se arma la mesa.
Reglamento en AnotáReglamento de GeneralaVer reglamento →Juegos de mesa clásicos que siguen funcionando
Escoba de 15: con el mismo mazo español del truco, es más tranquilo y menos verbal, ideal para grupos donde hay que bajar un cambio la energía. Se trata de sumar 15 puntos combinando las cartas de la mesa con la carta que jugás.
Canasta: para juntadas más largas, de sobremesa extendida, la canasta premia la paciencia y la memoria de qué se descartó. Funciona mejor con jugadores que ya tienen algo de experiencia con cartas.
Rummy: parecido al chinchón pero con más cartas y más vueltas, es una buena opción intermedia entre partidas cortas y juegos largos de estrategia.
Anotá los puntos, no las cuentasProbar gratis →Dos consejos para que funcione con todas las edades
Primero, elegir el juego según cuánto tiempo real tienen para jugar: mejor tres partidas cortas de chinchón que una sola de canasta que se corta a la mitad porque alguien se cansó. Segundo, para los juegos de cartas con puntaje (truco, generala, chinchón, canasta), llevar el anotador en el celular en vez de en un papel evita las clásicas discusiones de “yo tenía más puntos”: todos ven la planilla actualizada en tiempo real, sin depender de la letra de nadie.